30-09-2015

Los niños obesos o con sobrepeso tienen menos control inhibitorio

Un estudio de la URV publicado en la revista científica "Acta Paediatrica" ha concluido que existe relación entre el sobrepeso o la obesidad y la función ejecutiva en niños y niñas, concretamente, con la capacidad de inhibición y la flexibilidad, es decir la capacidad para cambiar entre diferentes tareas.

El trabajo, que han llevado a cabo investigadoras del Centro de Investigación en Evaluación y Medida de la Conducta de la URV, en colaboración con la Unidad de Investigación en Pediatría de la Universidad, se ha hecho con 515 niños y niñas de entre seis y diez años de 2º, 3º y 4º de primaria de las escuelas de Reus, 131 de los cuales tienen sobrepeso u obesidad. Los resultados indican que los niños con sobrepeso u obesidad tienen una disminución de la capacidad para movilizar el esfuerzo cognitivo necesario para inhibir respuestas involuntarias y para cambiar entre diferentes operaciones mentales.

Para obtener el Índice de Masa Corporal (IMC) a los niños y niñas de la muestra se los midió el peso y la altura y respondieron tests neuropsicólogicos. En una primera fase, los padres de los 515 escolares respondieron un cuestionario referente a problemas psicológicos de sus hijos, uno de hábitos de alimentación y se valoró la satisfacción de los padres con su propia imagen corporal y la satisfacción con la figura corporal que tienen de sus hijos. A los niños participantes en esta fase del estudio también se les preguntó cómo se percibían y como les gustaría ser, y los niños que presentaban sobrepeso/obesidad preferían estar más delgados, es decir, presentaron insatisfacción con su imagen corporal.

Una vez pasada esta primera fase del trabajo se dividió la muestra en tres grupos antropométricos: obesos, con sobrepeso, y con peso normal y por debajo del peso ¿estos se sacaron el estudio-. Todos los niños con sobrepeso/obesidad y un grupo control de peso normal fueron evaluados mediante dos pruebas neuropsicólogicas. El objetivo del estudio ha sido investigar si en estas edades tempranas, en las que hay poca literatura científica, se perciben las mismas relaciones entre la obesidad y la neuropsicología que ya se han encontrado en edad adulta, en adolescentes y en población de tipo clínico (donde la obesidad es más severa), donde se manifiesta una alteración de las funciones ejecutivas en los obesos y en los que tienen sobrepeso.

En esta primera fase también se les pasó una prueba para evaluar las funciones ejecutivas y se evaluaron las actitudes y prácticas alimentarias de los padres a través de un cuestionario. El de la URV, ha sido el primer grupo al validar en población española este cuestionario de prácticas alimentarias.

Funciones ejecutivas alteradas

Las funciones ejecutivas dependen del lóbulo frontal, que son las funciones que posibilitan la conducta flexible dirigida a un objetivo y posibilitan ordenar, prever y planificar. Las personas que tienen obesidad o sobrepeso pueden tener estas funciones alteradas y pueden presentar impulsividad. Y en un momento determinado, en una situación de estrés, no saben regular su conducta para ingerir alimentos -y comen más de la cuenta-, no tienen la capacidad de inhibir la conducta impulsiva que los trae a comer aunque no tengan hambre. Esto se pone de manifiesto en diferentes contextos de la vida: alimentario, conductual, cognitivo...

A pesar de que este no ha sido un estudio de intervención, las investigadoras apuntan que hay estrategias psicológicas para controlar las respuestas involuntarias. Estas personas pueden presentar una alteración en la regulación emocional de la ingesta de alimentos, de tal forma que cuando perciben una situación negativa, por ejemplo de estrés o frustración, su conducta los trae a ingerir alimento aunque no tengan hambre y de este modo paliar su emoción negativa. Es por eso que recomiendan el trabajo con técnicas de regulación emocional, de forma que tengan estrategias ante estas situaciones.

Todavía se desconoce si disfunciones neuropsicólogicas son las que predisponen a la obesidad o si es la obesidad la que a la larga da alteraciones en las funciones neuropsicólogicas, o bien si existe una relación bidireccional. Por todo esto, es necesaria la realización de más estudios, y la investigación en niños y adolescentes será de gran importancia en este sentido.